La mentira detrás del horóscopo.
Las creencias sobre el horóscopo o las cartas astrales no son nada reciente. Existen evidencias de que, en civilizaciones anteriores, como la Maya, ya trataron de formular hipótesis sobre el futuro basándose en el movimiento de los astros. Esto, como todos sabemos, no tiene ninguna base científica. Sin embargo, en esta entrada trataremos de explicar los distintos factores que hacen a mucha gente creer en esto.
La primera capa por la que nuestro cerebro nos hace creer en esto viene producido por el Efecto Forer. A través de varios estudios se ha demostrado que, ante un texto lo necesariamente generalista e inconcluso, habrá una mayor capacidad del lector para sentirlo como algo personal. Un elemento importante para que esto funcione es que el lector tiene que sentir una mínima autoridad sobre el evaluador y que, este análisis sea algo totalmente personal. Esto creará cierta predisposición (aunque sea mínima) a que es algo real. Creencia que se verá multiplicada exponencialmente a partir de varios sesgos naturales, siendo los más relevantes los que expondré a continuación.
Los dos primeros sesgos van totalmente de la mano. Gracias al sesgo de confirmación tendemos a validar las afirmaciones que nos hacen para sentirlas más reales. Por ello, nos focalizamos en los recuerdos de nuestra vida que son adecuados para este fin. De forma parecida funciona el sesgo de memoria, que nos hace olvidarnos de la información (en este caso recuerdos) no deseada para así cumplir con las expectativas que teníamos en el procedimiento.
Por último, debemos destacar el sesgo de casualidad, por el que basándonos en hechos que nos han ocurrido establecemos como un hecho real algo basado en la causalidad. Las correlaciones establecidas entre lo leído en el horóscopo y lo que nos ha pasado vendrán establecidas a partir de los dos primeros sesgos.
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