Oriente y Occidente, rasgos de la personalidad en plena pandemia.
La pandemia de la COVID19 ha supuesto un antes y un después en todo el mundo. Un año caótico y lleno de restricciones y cambios. Estos han sucedido alrededor de todo el globo, pero hemos visto cómo cada sociedad se ha ido adaptando a su manera. Aquí, trataremos de explicar mediante ciertos rasgos de personalidad las diferencias entre la reacción de la sociedad occidental y oriental frente a las restricciones impuestas por sus gobiernos. Trataremos diferentes rasgos como tendencias, puesto que es un análisis a nivel macro. Las tendencias colectivas que se asumen en el imaginario de la población, independientemente de que una serie de individuos actúen como excepción.
Lo primero a resaltar es la actuación de los gobiernos en cada caso. Cómo actúa la autoridad tiene un fuerte impacto psicológico en la percepción de la realidad por la población. En Oriente Medio, la pandemia no ha golpeado con toda su fuerza, por lo que los mandatarios no han necesitado imponer grandes restricciones. En Asia, en cambio, nació la transmisión del virus, y fueron los primeros en necesitar gestionar la catástrofe. Las consecuencias han sido claras, medidas de un corte más autoritario y restrictivo que en occidente. China, como país más representativo de esto, combinado con la aplicación de tecnología, característico de cómo afrontó la crisis Corea Del Sur.
Sin embargo, las medidas en occidente han causado mayor revuelo social y enfrentamiento que en Asia, donde en su mayoría se cumplían con actitud monacal. ¿Cómo se explica esto? Pues es el resultado de culturas diferentes, que dan lugar a personas con imaginarios diferentes. Por tanto, y más importante entonces, ¿Qué rasgos de la personalidad predominan en cada una de estas sociedades, y cómo explican comportamientos tan diferentes?
En cuanto a la apertura a la experiencia, la puntuación en Occidente es mucho mayor. En Asia existe una cultura de prever y resolver los problemas antes de que sucedan. En occidente, la tendencia es enfrentarse a lo nuevo e ir resolviendo los problemas sobre la marcha.
La apertura a la experiencia entronca con la responsabilidad. En occidente somos más flexibles, nos adaptamos mejor a lo imprevisto, pero esto también hace que nuestra visión sobre las leyes y el deber sea menos importante. Por tanto, estamos más dispuestos a seguir nuestro propio camino, y en consecuencia somos más individualistas. En Oriente, y especialmente en Asia, las culturas tienden a tener una visión más colectiva dentro de su identidad. Esto hace que otorguen mayor valor a las normas y al bien común, y es el rasgo principal que explica el acatamiento sin apenas críticas de unas medidas realmente duras y una restricción de libertades individuales sin precedentes.
En cuanto a la amabilidad, la sociedad asiática tiene más miedo a crear confrontaciones, debido a su carácter introspectivo y pausado. Esto es algo que se ve muy bien reflejado en el cine japonés por ejemplo. En occidente somos más extrovertidos y nos relacionamos de forma inmediata con los estímulos. Sin embargo, Asia sige una tendencia reflexiva. Esto también explica como en Asia existieron menos revueltas, puesto que afrontaron el problema de una manera reflexiva que ayuda a comprender los motivos de las restricciones, y no reactiva e impulsiva como en occidente. Especialmente en los países de corte protestante, como Países Bajos, donde las revueltas han estado al orden del día debido a la visión cultural del individuo que existe en estos países.
Por último, en cuanto a neuroticismo, con la llegada de la producción a gran escala a los países asiáticos, el puntaje ha ido aumentando considerablemente. Esa mayor reflexividad es una moneda de dos caras, puesto que dificulta la naturalidad en las relaciones cercanas, también muy influidas por el deber. No es de extrañar que entre esto y el aumento del ritmo de vida industrializado, cada vez estén más alerta, con más ansiedad, con más depresión.
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