Salud mental y Covid: cómo ha afectado la pandemia a la población de distintos países y por qué
Es un hecho, y que todos habréis sufrido en mayor o menor medida, el efecto anímico que ha tenido la pandemia sobre las personas. Cambio radical en nuestras vidas que por varios meses supuso que todos tuviéramos que llevar un estilo de vida totalmente sedentario en nuestras casas sin poder salir casi de ésta. Y los meses siguientes hasta hoy, nuestras vidas siguen siendo más sedentarias de lo que lo eran antes de la pandemia, a la vez que se restringe las posibilidades de ocio muy considerablemente, mientras tenemos que seguir yendo a nuestros trabajos y cumpliendo nuestros deberes para subsistir.
El siguiente artículo se dedicará a analizar estadísticamente y sacar alguna conclusión si se puede, sobre el efecto que ha tenido la pandemia en la salud mental de la gente en España y contextualizarlo y contrastarlo con el de otros países con culturas distintas.
España no está a la cabeza de los países con más suicidios de Europa. El buen tiempo y nuestra tradición católica, son factores que ayudan. Digamos que en el rasgo de la personalidad relacionado de la extroversión/ introversión, el español es por lo general más extrovertido que una persona de los países nórdicos. Este buen clima que mencioné y la cultura que suponen una vida social bastante activa, son claves para nuestra salud mental, y es que la favorecen considerablemente. Véase también la esperanza de vida en nuestro país (la más alta de Europa).
Viendo a otros países como EE.UU. la tasa de suicidios es más alta. Un país, que aunque es una mezcla de culturas, se puede decir que por lo general tienen una vida social menos activa y unos vínculos menos fuertes. También la mayoría protestante del país afecta considerablemente en la búsqueda del individuo del éxito a través de la adquisición de dinero, creándose a la vez una visión negativa y de autoflagelación de la persona que está detrás de muchos suicidios en el país.
Y por último Noruega, un país nórdico con una de las tasas de suicidios más altas de Europa, aunque a la vez tenga uno de los mejores niveles de vida. Es un país con una gran parte de población atea, y con un clima frío que suele ser característico de los países con mayores tasas de suicidio y peor salud mental (pues este lleva a pasar mucho más tiempo encerrado y con un modo de vida más sedentario).
Ahora atendiendo a las estadísticas de los 3 países, en España aun no se puede acceder a los datos del INE sobre defunciones por suicidio, pero si se tiene acceso a varios datos significativos. Por ejemplo, las llamadas al Teléfono de la Esperanza, un teléfono que lleva una asociación de voluntariado para ayudar a personas en crisis, aumentó la media de sus llamadas de 3 diarias en años anteriores, a 5 de media en el último año. También han aumentado en un 20% el consumo de psicofármacos según informa El País.
Por otra parte si miramos a otros países como Estados Unidos, estadísticas publicadas por el New York Times, revelan encuanto a los jóvenes de entre 18 y 25 años, que 1 de cada 4 había contemplado el suicidio durante el confinamiento, y otros estudios revelan un aumento, del 25% al 63% de jóvenes con síntomas de ansiedad y depresión.
Y Noruega por su parte, la tasa de suicidio en los meses de confinamiento, según un estudio de la universidad de Oslo, se redujo en un 12,5% respecto a años anteriores.
La diferencia de Noruega a estos países no se puede encontrar ya en un tema de costumbres, tradiciones sociales o mentalidad. En España, las listas de espera para recibir tratamiento psicológico por la Seguridad Social son eternas, y es que somos uno de los países de Europa con menos porcentaje de psicólogos por habitante (5 por cada 100.000). Además con la pandemia toda la gente con enfermedades y trastornos mentales no ha podido ser atendida en su mayoría debido al colapso de hospitales y centros de salud. En EE.UU. sobra decir que no existe la seguridad social y por lo tanto no existe la terapia gratuita. Sin embargo Noruega como estado, tuvo una prevención buena en este sentido, según el profesor Ping Qin de la Univ. De Oslo, manteniendo los servicios de salud mental abiertos, abriendo servicios de terapia digital y además dando grandes cantidades de apoyo financiero a empresas y trabajadores, reduciendo la inseguridad y el estrés.
Por tanto cabe ver que hay factores sociales que favorecen a la salud mental, como era hasta ahora en nuestro país. Pero en una situación catastrófica de pandemia, es la ayuda del estado y las instituciones junto a la buena economía, la que ayuda a la gente a preservar una buena salud mental, viéndose claramente empeorada cuando la gente se ve desatendida y privada de servicios básicos de atención psicológica.
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